El oso y el ateo
- Moisés Aguirre Mar
- 10 jun 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 22 sept 2020

Un ateo estaba caminando por el bosque, admirando todos los 'accidentes' que la evolución había creado. !que arboles tan majestuosos! !que poderosos ríos! !que hermosos animales! dijo en voz alta.
De repente, se oyó un ruido en los arbustos detrás de el. En cuanto se volteo para mirar, vio un oso grizzly que medía más de 2 metros y venia corriendo hacia el. El hombre corrió tan rápido como pudo hasta el camino.
Cuando miro sobre su hombro, vio que el oso se acercaba a el. Estaba tan asustado que se le llenaron los ojos de lagrimas. Su corazón palpitaba. Trato de correr mas rápido, pero luego tropezó y cayo al suelo. Se dio la vuelta para levantarse, pero el oso se aventó sobre él, levantando su garra derecha para golpearlo
"!Oh Dios mio!" -exclamó el ateo.
En eso el tiempo se detuvo. Todo se congelo; el oso, la selva, e incluso el río dejo de moverse.
Junto con una luz brillante sobre el hombre, vino una voz del cielo dijo: "Has negado mi existencia todos estos años, le has enseñado a otros que no existo, e incluso le has dado el crédito de la creación a un accidente cósmico. ¿Esperas que te ayude a salir de esta situación? ¿Te puedo considerar un creyente?"
El ateo miro directamente a la luz y dijo "Me sentiría como un hipócrita convirtiéndome en un creyente después de estos años, pero tal vez, ¿podrías hacer que el oso se hiciera cristiano?" "Muy bien"- dijo la voz.
La luz se apagó. De pronto todo vuelve a la normalidad. El río corre, los sonidos de la selva reiniciaron. Luego el oso baja su garra y la junta con la otra, inclinando su cabeza, y dijo: "Gracias Dios por este alimento que voy a recibir, te lo agradezco de todo corazón."
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